Asi habló el programador maestro:
"Cuando hayas aprendido a sacar el código de
error, será la hora que te vayas."
Algo misterioso se forma, nace en el vacío silencioso. Esperando solo e inmóvil, está a la vez detenido y en movimiento constante. Es la fuente de todos los programas. Yo no se su nombre, así que lo llamaré el Tao de la Programación.
Si el Tao es grandioso, entonces el sistema operativo es grandioso. Si el sistema operativo es grandioso, el compilador es grandioso. Si el compilador es grandioso, entonces las aplicaciones son grandiosas. El usuario está complacido y hay armonía en el mundo.
El Tao de la Programación, fluye lejos y regresa con el viento de la mañana.
El Tao dio a luz al lenguaje de máquina. El lenguaje de máquina dio a luz al ensamblador.
El ensamblador dio a luz al compilador. Ahora existen diez mil lenguajes.
Cada lenguaje tiene su propósito, aunque sea éste humilde. Cada lenguaje expresa el Yin y el Yang del software. Cada lenguaje tiene su lugar dentro del Tao.
Pero no programes en COBOL si puedes evitarlo.
En el principio era el Tao. El Tao dio a luz al Espacio y Tiempo. Por lo tanto, Espacio y Tiempo son el Yin y el Yang de la programación.
Los programadores que no comprenden el Tao están siempre acabándose el tiempo y espacio para sus programas. Los programadores que comprenden el Tao siempre tienen suficiente espacio y tiempo para cumplir sus metas.
¿Cómo podría ser de otra forma?
Al programador sabio le cuentan acerca del Tao y lo sigue. Al programador promedio le cuentan acerca del Tao y lo busca. Al programador necio le cuentan acerca del Tao y se rie.
Si no fuera por los risueños, no habría Tao.
Los sonidos más altos son los más difíciles de oir. Ir hacia el frente es una forma de retirarse. Los grandes talentos se muestran hasta tarde en la vida. Hasta un programa perfecto tiene errores.